¿Se miden bien los castigos arbitrales?

Como ya sabrán, el árbitro que pitó el encuentro entre el Atlético y el Valencia, Pérez Burrull, ha sido -nuevamente- castigado por su mal arbitraje. En este caso se le achacan unos tres o cuatro errores, estando entre los más relevantes una mano clarísima y más que voluntaria de Marchena en el área en una jugada contra el Kun, y un derribo de Banega a Reyes, penal a todas luces, que el cántabro también omitió.
España sigue dando evidencia de malos árbitros y arbitrajes, lo que tal vez nos llevaría al mismo debate de mi post anterior. Alfonso Pérez Burrull, debito a su increíble cantidad de malas actuaciones, podría considerarse tal vez el peor árbitro de Primera, o al menos, el más conocido de ellos, ya que ha estado suspendido anteriormente por un pésimo arbitraje en un Real Madrid-Osasuna que afectó muchísimo a los navarros, y ha sido muy criticado por actuaciones como la que tuvo en el partido de ida en la Copa del Rey entre el Barcelona y el Sevilla, entre otros.
La reiteración parece haberle costado un nuevo castigo a este señor, que ahora no podrá pitar en el encuentro entre Osasuna y Getafe que tenía previsto.
Pero esto no termina aquí. El hecho es que las críticas siguen saltando, porque muchos consideran que así como él ha sido penalizado tras una triste actuación, muchos otros deberían haberlo sido también, como por ejemplo Mateu Lahoz, quien pitó un penal a favor tel Atleti casi dos metros fuera del área contra el Málaga.
El punto es que es difícil determinar cuándo penalizar de esta forma a un colegiado. Siendo en el caso de este árbitro algo tan obvio, no parece tan complicado, pero sí lo sigue siendo. Esto porque no se ha logrado establecer un criterio estándar para esto. En casos como el de Pérez Burrull, porque se cuestiona si incluso esté al nivel de la Liga, que debería bajar a la Liga Adelante, y en otros porque ni siquiera se consideran los castigos.
Entonces el problema es definir por qué un árbitro debería ser castigado (una acción muy clara, la frecuencia de fallos, etc) y cuáles deberían ser los castigos, o si deberían ir escalando (primero no se sanciona, luego uno o más partidos, terminando por un descenso de categoría, por ejemplo). Pero a ver, que de esto queda tela que cortar y seguirá creciendo.