¿La Liga de las Estrellas?
Seguimos presenciando la divergencia, el duelo de dos titanes que viven en pueblo de débiles pigmeos. Sigo negándome a la idea de que esta sea, como muchos dicen, la mejor liga del mundo.
Lo dije hace unas semanas cuando califiqué de negativa la llegada de estrellas como las que llegaron el pasado verano, sobre todo porque prácticamente todas llegaron al Madrid y una al Barcelona.
El rendimiento de estos dos equipos lo puede decir todo, pero hay más que eso. Vamos a repasar algunos datos:
En primer lugar, la Liga está más rota que nunca. Acaba de terminar la jornada número 26 -es decir, quedan 12 aún por jugar, 36 puntos- y ya son 18 los puntos que separan a los líderes del Valencia, el siguiente en la tabla. 18 puntos se dice fácil, pero estamos hablando de seis victorias de diferencia, lo que significa que, si el tercer lugar quisiera soñar con este campeonato aún, tendría que esperar que tanto el Barça como el Madrid perdieran, como mínimo, la mitad de los partidos que les quedan y que el Valencia ganara esa misma cantidad.
Si no suena lo suficientemente impactante, la diferencia entre los líderes y el tercer lugar es mayor a la cantidad de puntos que tiene el último clasificado, el Xerez, con 15.
En este torneo difícilmente se ven sorpresas, e insisto en el equipo Ché, por ser el más cercano. Ayer empezaron complicando a los blaugrana, pero apenas empezaron a crear algo más de problemas, ya era César quien mantenía el marcador inicial. Luego de la primera aparición de Messi, todo se vino abajo y terminaron goleados por el argentino. Y ya diciendo esto, ni hablar de alguna sorpresa del Valladolid, que es el penútlimo en la tabla, y sin jugar realmente mal, se fueron con un hat-trick de Higuaín en el saco.
Esta mediocridad finalmente merma en el rendimiento de los de arriba. Como me dijo hace poco un amigo cuyo peso se asemeja al CI de Einstein: “Es como que Usain Bolt entrenara todos los días corriendo contra mi”. Y es totalmente cierto, si la competencia baja, las exigencias y el esfuerzo baja y con ello la calidad.
Prueba de esto es el estado de los equipos españoles en Europa. Aún están a tiempo de callarme y no dudo que algunos lo hagan, pero así están las cosas de momento:
El Atleti salió de la Champions sin lograr una victoria, con mucha más pena que gloria, salvándose de milagro (por gol de visitante) para al menos quedar para la Europa League. Ahora, en esta competición, tuvieron una triste actuación contra el Sporting de Portugal y, al empatar sin goles en casa y con superioridad numérica, su viaje a Lisboa no será ni mucho menos un paseo.
El Athletic de Bilbao ni se diga, eliminado en dieciseisavos con un global de 5-1 gracias a una contundente victoria del Anderlecht por 4-0 en el partido de vuelta.
Luego, el Villarreal, también eliminado por un poco elegante 6-3 en el global ante el Wolfsburgo en la misma fase que los vascos.
El Valencia está en vilo al rescatar un sufrido empate en Mestalla ante el Werder Bremen, independientemente de si el penal a los alemanes haya sido correcto o no.
El Real Madrid, pues creo que ya está todo dicho, eliminado por el quinto lugar de la Ligue 1 francesa.
Y el Barcelona, aún teóricamente cómodo pero con una baja notable en el rendimiento y con un resultado pobre en el partido de ida contra el Stuttgart, que está de noveno en la Bundesliga.
Creo que los resultados están diciendo mucho, porque mientras esto es así, vemos que los equipos ingleses, al menos en Champions (porque es otra historia en la Europa League) están arrasando. Creo que, actualmente, decir que la Liga es la mejor del mundo sería un poco irresponsable.