Hemos hablado miles de veces sobre el fin del proyecto de Arsène Wenger en el Arsenal y hemos visto cómo logra hacerlo sobrevivir, o al menos hacerse él sobrevivir.
Tras el 8-2 que el Manchester United le endosó al inicio de esta temporada muchos lo vimos venir. No tanto por el resultado, sino por la sensación de que fue culpa del terrible mercado de verano que vivieron los Gunners.
Fue apenas la tercera jornada, tras una previa derrota contra el Liverpool y un empate contra el Newcastle. Después de ese partido, la cosa no mejoró mucho, una mediocre victoria por la mínima contra el recién ascendido Swansea y otro revés contra el Blackburn, 4-3.
Finalmente, tras una derrota contra el Tottenham, el Arsenal resurgió y consiguió cinco victorias en fila, incluyendo un 3-5 en Satmford Bridge.
La mejora en la Premier, en el cuatro lugar y en octavos de la Champions no suena mal. Pero este es precisamente el problema.
A pesar de algunos buenos resultados, este Arsenal no deja de dar la sensación de ser el mismo de siempre, el eterno “casi”, destinado a terminar cada temporada en puestos de Champions pero no más arriba, para nuevamente terminar cada temporada sin llevarse ningún título.
Tras el paso de jugadores como Bergkamp, Vieira, Pires, Ljungberg, Overmars o Henry, un Henry que incluso tuvo que volver un par de meses a tirar de historia y épica, parece que este Arsenal ha venido bajando y bajando de nivel, hasta llegar al que tenemos actualmente.
Un equipo cuyos bastiones defensivos sean Koscielny, increíblemente errático, Sagna, de poca cabeza, o Vermaelen, con una calidad que él mismo aún parece desconocer, no parece estar destinado a llegar demasiado lejos.
Un equipo con nombres como Djorou, Squillaci o Song. Un Walcott que siempre parece será menos de lo que se espera de él.
Un equipo con gran calidad en el centro del campo si queremos hablar siempre de un equipo de mitad de tabla, como Rosicky o Arteta. Que insisto, tienen calidad, pero así como están en el Arsenal podrían perfectamente estar en un equipo de menos nombre, o incluso en una liga de menos nivel.
Un equipo cuyo único aporte real de desequilibrio, fútbol y gol es Robin Van Persie, que parece estar colmando su vaso de paciencia para que este equipo logre algo importante.
Los Gunners lucharon todo el verano por no soltar a jugadores muy importantes para ellos, como Nasri y Cesc. Y parecen haberse centrado mucho más en eso que en fichar. Y aún luego de haberlos vendido, esperaron hasta el último segundo para terminar fichando solo a Mertesacker, un central que podría estar en un Mainz o Stuttgart sin problemas, y Arteta, un buen jugador que nunca será Cesc.
¿No es este el final de un proyecto? Me parece que Wenger poco más puede hacer con esta plantilla, pero que a pesar de haber traido mucho a este equipo, ya parece estar cortísimo de crédito para permanecer en el banquillo de este equipo.
Pero luego, si se va Wenger, ¿quién viene?¿Qué va a pasar? Es el fin de una era. El club quedaría completamente desarticulado en plantilla, en entrenador, en cantera, en proyecto. Empezar desde cero implicaría varios años por debajo de lo esperado y una importantísima inversión económica.
¿Qué puede hacer la directiva del Arsenal ahora? No tiene una tarea fácil por delante.