Cuando se quiere pensar en lo cruel que puede llegar a ser el deporte, este puede ser uno de los ejemplos más claros.
Armando Galarraga, lanzador venezolano de 28 años de edad que viste la camiseta de los Tigres de Detroit, anoche hizo un juego fenomenal, como no volverá probablemente a hacer en su vida, ya que estas son cosas que muy pocas veces se dan en la historia.
En el último bateador al que se enfrentaba, Jason Donald, luego de haber retirado a 26 bateadores de forma consecutiva vivió una de las cosas más crueles que he visto en mi vida como fanático del baseball. El lanzador dominó a Donald, con un batazo flojo entre primera y segunda que capturó Cabrera, le dio la bola al propio Galarraga y, cuando ya todos celebraban el out 27 que le daba el juego perfecto al venezolano, todo se derrumbó al ver que Jim Joyce, el umpire de primera, extendía sus brazos en señal de “quieto”.
No hizo falta ver la repetición para notar el error de Joyce, un error clamoroso, calamitoso, enorme. El corredor era out, al menos por un paso. El juego perfecto debió ser, pero no.
Todos atónitos. TODOS. Incluso el mismo Donald se llevó las manos a la cabeza con incredulidad. No podía ser quien destruyera una proeza semejante, solo lograda por 20 jugadores en más de 100 años de historia del deporte. No así. Es realmente triste.
A muchos les provocará insultar y arremeter contra el umpire, y de hecho no puedo discutirlo. Read more…