Sólo una competición de tan altísimo nivel puede traernos a los aficionados emociones tan grandes. Y en general, diría que también justicia. Los dos encuentros de anoche entre el Barcelona y el Arsenal, y entre el Shakhtar y la Roma lo fueron.
Con respecto al primero hay algo más de polémica, debido a que muchos culpan al árbitro de haber condicionado el partido a favor de los de casa. Es fácil decir eso cuando el equipo local recibe un penalti y el visitante una expulsión muy importante. Pero al ver que cuando jugaban once contra once, el Barcelona tuvo un 71% de posesión de balón, buscó el partido, fue el único que creó fútbol y ocasiones y además marcó, ya suena distinto. Cuando el Arsenal marcó sin haber tenido ni un remate al arco, cuando uno de sus jugadores trabajó en ser más un malcriado que un profesional, también se ve distinto. ¿Que la expulsión es rigurosa? Sí, pero injusta no. El penalti pitado fue muy claro (y el no pitado también). En este partido, el premio se lo llevó quien fue superior, así que lo veo justo.
Y en el otro partido mucho más. La Roma demostró tanto la decadencia de la liga italiana actual como la decadencia propia del club. Demostraron por qué la Bundesliga [...]