
De verdad que cada fin de semana Mourinho nos da algo de qué hablar.
En este caso, insistiendo en que Antonio Miguel Mateu Lahoz es el mejor árbitro de la Liga. Y es que a algunos casi nos suena a un sarcasmo típico del portugués. Pero no lo es.
La razón que dio en este caso fue “que no le gustan los artistas de la piscina”. Paradójicamente, la mayoría de los seguidores y jugadores de su equipo, consideran que la roja que vio Casillas fue por la exageración del delantero espanyolista. Así que tal vez no le gusten pero les favorece.
Ahora bien, mi punto con esto es, que si de algún modo Mateu Lahoz debe ser considerado como el mejor o uno de los mejores árbitros de esta liga, pues el problema es mucho peor de lo que pensé.
Desde aproximadamente el año 2009 no paro de escuchar constantemente críticas a sus apreciaciones arbitrales, o de alguno de sus ayudantes.
Dejo de ejemplo a Cerezo en enero de este año, cuando Enrique Cerezo comentó que esperaba que el colegiado valenciano hubiera aido al oculista debido a una serie de jugadas que desfavorecieron al Atlético de Madrid en el derbi del 7 de noviembre del pasado año.
En 2009, en el Bernabéu, recibió una sonora pitada por una expulsión a Raúl Albiol totalmente injusta.
Criticado también por el Athletic de Bilbao, luego de que este árbitro expulsara a Amorebieta contra el Barcelona en el Camp Nou el pasado septiembre.
En 2009 también recibió críticas de parte del Osasuna por mostrar tarjetas “a mansalva” en un encuentro contra el Athletic de Bilbao.
Y anoche, de nuevo con polémica en más de una ocasión, siendo la más evidente la expulsión a Casillas en el segundo minuto de partido.
En fin, mi objetivo con esto no es justificar las reclamaciones de cada club. Sino que si un árbitro tan criticado por todos puede ser considerado el mejor de una liga, entonces el Colegio de Árbitros tiene mucho trabajo por hacer, porque el rendimiento actual me parece simplemente mediocre.